Un ciudadano digital tiene derecho al acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y a su apropiación, al desarrollo de habilidades digitales, al acceso a la información en línea de forma segura, transparente y privada y, además, a la participación a través de medios tecnológicos. Pero, ¿quién nos garantiza nuestra privacidad?. Sabemos cómo debemos comportarnos en internet y la manera en que debemos expresarnos pero el problema viene cuando queremos reivindicar algún tema que os afecta. Cuanto más nos controlan, más tememos a la hora de denunciar, protestar o revelarnos y luchar por una mayor justicia social. Debemos tener cuidado con el control que ejercen las tecnologías sobre nosotros y, como siempre destacamos, sobre los jóvenes en las aulas.
Nuestro profesor Josemi Correa nos propuso una actividad interesante a la par de instructiva titulada con el nombre de "Confesiones" basada en basa en la obra de la artista inglesa Gillian Wearing. Dicha actividad se centró en una autodramatización en la que debíamos colocarnos una máscara y ocultar nuestra identidad para reivindicar un tema que a nosotros nos preocupara o interesara defender. Como bien afirma Orson Welles: "dales una máscara y te dirán la verdad". Lo que quiere decir que a veces no decimos lo que pensamos por miedo a que se nos juzgue o reconozca por nuestro perfil, lo que está sobrepasando a las experiencias digitales a gran escala.
Una vez nos juntamos en clase para visionar los vídeos de confesiones de todos los miembros de clase pudimos observar las diferentes formas de ocultar la identidad y de reivindicar temas totalmente distintos afines a cada persona. Fue una sesión muy divertida y que nos hizo reflexionar sobre los temas que se defendían en los vídeos.
Os dejo aquí un vídeo del programa "Salvados" mediante el cual deberíamos valorar qué parte de nuestra información dejamos ver al público y cual privada. ¡Hasta la vista!

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